Una canción

Se hace de noche y tu madre al lado de la cama te canta una canción. Un gesto inmemorial. Un recuerdo que queda fijado. Cuando tengas hijos rebuscarás en tus recuerdos y dirás palabras que creías olvidadas…te oirás cantando melodías que,  como si fueran olores, te transportarán a otras épocas.

Dibujo del libro "Woodland romances" (1877)
Dibujo del libro “Woodland romances” (1877)

Voy a hablar de una de las canciones que me cantaba mi madre. Una canción larga con una historia que a mi me parecía bastante curiosa. Recuerdo a mi primo pedirla una y otra vez y reirse. Un día mi madre me contó que esa canción ya se la cantaba su abuela.

Su abuela, Dolores López Petra, nacida en Jumilla y llegada a Barcelona a principios de siglo, con 17 años. Es decir, es ésta una canción que hace 100 años que se canta en mi familia, como mínimo. Y quién sabe a quién se la oyó Dolores.

¿De dónde viene esa canción, a cuantos niños habrá dormido?

Ya de mayor descubrí que es una canción muy popular en los lugares de habla castellana, así que estoy segura que los lectores sabrán perfectamente entonar la melodía de estos versos..

Estaba el señor Don Gato,
Sentadito en su tejado,
Marramamiau, miau, miau..

Al parecer la canción ha llegado muy lejos, pues mi bisabuela no fué la única que la cargó en su maleta cuando vino a Cataluña…el Señor Don Gato también navegó al otro lado del Atlántico y ha dormido a niños del sur del continente americano.

Pero si vamos aún mas lejos en el tiempo debéis saber que las mujeres judías expulsadas de la Península, además de llevar a cuestas las penas, las llaves de las casas a las que no volverían y los niños a los que no podrían educar en su hogar…a
demás llevarían esta canción que aún es recordada en las ciudades marroquíes que acogieron a los llamados judíos safardís.

Y sin darme cuenta, el romance del señor Don Gato no sólo me transporta a mi cama de niña, también a la cama de mi madre escuchando a su abuela y a ésta en su hogar junto a su madre, de la que no se el nombre pero si su canción.

Y me imagino a muchas mujeres que a pesar de sus pesares han encontrado un momento para hilar un recuedo al lado de la cama de sus hijos, con una canción.

Eso es, me parece, hacer memoria.

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