El nacimiento del amor

Hace tiempo que por las redes oigo hablar sobre el amor. Amor líquido, amor platónico, amor romántico, poliamor y compañía.

Yo no entiendo mucho sobre esos amores modernos y posmodernos… será porque me interesa más el pasado. Solo me extraña que nadie hable nunca del día, de ese día en que los seres humanos descubrieron el amor.

Migran Cotton Picker, 1922. D. Lange.

Sabemos de ello gracias a un arqueólogo de nombre olvidado que un día de verano encontró un grupo de esqueletos que habrían muerto hacía miles de años, todos con apariencia totalmente humana. Homo Sapiens-Sapiens de los pies a la cabeza.

Pues bien, uno de ellos era de edad avanzada y tenía varios huesos que demostraban fracturas cicatrizadas. Se había curado.

He ahí el amor. Ese esqueleto habría llegado a ser una mujer anciana en un grupo humano nómada y eso quería decir que esas personas se habrían encargado de cuidar de ella, de curarla y de llevarla a cuestas por todos los caminos que fueran necesarios.

He ahí el amor. Porque en principio no ganaban nada con ello. Era una mujer anciana que no aportaba comida al grupo ni podía ayudar en nada material y aún así habían decidido cuidar de ella.

He ahí los seres humanos. Aquella especie animal que vive gracias a que cuida y es cuidada.

Dicen que eso lo aprendieron de sus crías. Porque la especie humana tiene unas crías un poco especiales, que necesitan cuidados más años de los imaginables en cualquier otra especie.

 

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