Mar de fondo

Me quedaron muchas conversaciones pendientes con Yun. Con ella también hablé del mar de fondo.

Con mar de fondo me refiero aquellas culturas, saberes, lenguas, personas que a pesar de moldear las culturas, lenguas, saberes y personas hegemónicas no son reconocidas. Les llamo así porque las he visto por debajo de lo que se ve, calando fondo, moviendo las olas, haciendo remolinos de agua donde nadie lo cree posible.

1024px-Easterly_swell,_Lyttelton_Harbour,_29_July_2008
Phillip Capper, 2008. Lyttelton

Pongo un ejemplo para que entendáis mejor lo que quiero decir. Resulta que desde los barrios blancos de Nueva York se oía un mar de fondo, a lo lejos. Eran los ecos del ghetto. Eran unos chavales negros que inventaron una nueva manera de hacer música. Lo llamaremos hiphop. Un mar de fondo que moldeó la cultura occidental.

Hace unos días he vuelto a pensar en estos conceptos y creo que tal vez se quedan cortos. Ahora me gustaría decirle a Yun que ya no me parece tan acertada la definición. Las enseñanzas de todo lo que está en el margen del relato, no solo moldean, son también grietas en los muros.

Son lucecitas encendidas.

Luciérnagas en la noche.

En medio de un lienzo que nos han pintado los que mandan, los hay que rasgan vestiduras. Pequeños, diminutos todos, pero imprescindibles. Porque ellos son el testimonio que el sistema imperante no ha podido con todo.

“Aún no ha logrado invadir todos los entramados de relaciones, todos los corredores de sentido del mundo. Si así fuera, resistir este proceso no sería imposible, sino inimaginable. No existiría como idea. No haber tocado todas las relaciones quiere decir que hay resquicios. Esta es una precisión muy importante” (Libro de los Saberes)

Añado. Es una precisión imprescindible.

Pues bien, sigo con los ejemplos. Parecerá tal vez que esta lista es casi una libre asociación de ideas. Pero tiene sentido para mi y espero que para alguien más.

Como decía Angela Carter

“Que yo y otras mujeres vayamos buscando heroínas de cuentos de hadas es otra versión del mismo proceso: deseo de validar mi reivindicación a poseer una parte equitativa del futuro y expreso para ello la exigencia de que me concedan la parte del pasado que me corresponde”

Por ejemplo, en los Alpes Italianos se adoró un tiempo a la Señora del Juego (Dona del Zöc)

Otra señora con tintes mitológicos sigue en la memoria del mediterráneo catalán, la Balanguera que hila el destino y protagoniza el himno oficial en la isla de Mallorca.

Angela Carter cuenta las historias de la mama Ganso.

Y Toni Morrisson habló también de una mujer ciega que aparece en los relatos de los afroamericanos. Una mujer que cuenta historias. Una mujer negra, ciega y sabia. Toni Morrisson hizo llegar su luz hasta las salas de los hombres trajeados de Estocolmo en su discurso para el Nobel. Testimonios de las grietas de la lejana Louisiana.

¿Es la misma mujer en todo el mundo? ¿La que cuenta historias de las grietas, la que alienta a las luciérnagas a dar luz en la noche?

No, claro que no. Son diferentes, aunque todas huelan igual.

A diferencia. A resistencia.

Algunas son reales como la vida, como esa mujer que cuenta J. Berger,

“Una campesina menuda a pesar de sus enormísmias sensibilidades, constancia en el trabajo y agudeza organizativa y humana, es desterrada de su pueblo por considerarla rara, viviendo desde entonces a su muerte en su cabaña del bosque. De su refugio viaja con frecuencia a enfrentar la ciudad armada de hierbas, bayas y flores que recoge atenta y dedicada, y donde, del producto de sus ventas, saca para gustos menores, pero que la regresan a sí misma y la internan en la imaginación en el viaje. Por codicia, aunque no se descartan otros móviles, es asesinada en su cabaña. No hallan al culpable. Un hombre la recuerda y narra, y hace énfasis en un encuentro fortuito con esa mujer, una noche clara muchos años atrás. Un médico rural resume en él, por su trabajo, el pulso del pueblo entero resintiendo heridas y asmobros. Historias comunes, poco idealizadas, porque “la idealización y la hipocresía cierran preguntas. La franqueza las deja abiertas”

Como Josefa Goñi, que tiene una historia casi calcada a la de la campesina de Berger y bien real, y bien cercana.

La mataron en alguna de las tristes noches que siguieron al golpe de estado del 36.

Conocemos el triste final, cuando todo el pueblo la fué a buscar a la cabaña del bosque con sus 6 hijos y los lanzaron a la sima. Los lanzaron a la sima. Cada vez que lo pienso se me hace un nudo en el estómago.

Alisto en mi pequeño ejército resistente a otras menos conocidas que se han colado en algunas ficciones modernas.

Dice Elena Ferrante que en Nápoles vivió una mujer diferente y excepcional que se llamaba Lila.

Michaela Murgia nos explica la historia de Bonaria Urrai, una mujer sarda que vive ayudando a morir a sus compatriotas. Otra historia que podría ser verdad.

Entre la verdad y la mentira también nada Carmina, de Paco León. Dice María Castejón, en un artículo dedicado a ella que en sus películas hay una “representación de cierto tipo de feminidades, las feminidades invisibilizadas que pasan desapercibidas por la fuerza y vigencia del patriarcado”. Una mujer que “crea sus propias estrategias de supervivencia, que surge de los márgenes”.

Nos habla Angela Davis de voces interesantes, aquellas de las cantantes de Blues afroamericanas. Cantaron canciones de mujeres fuertes.

It may be a week, it may be a month or two, but the day you quit me, honey, is comin’home to you.

El artículo donde habla de ellas está recogido en el libro “Feminismos Negros” de Traficantes de Sueños y se titula I used to be your sweet Mama. Ideología, sexualidad y domesticidad.

De todo esto me gustaría haber hablado contigo, Yun y ahora solo me queda ponerlo por escrito. Tal vez, en esa conversación pendiente me hubieras recordado, tal y como hicieste, a los pueblos aborígenes de Nueva Zelanda. Me contarías de nuevo todo lo que sabías de las resistencias zapatistas.

Que vivan mucho tiempo todos ellos! Por puro egoismo, lo reconzco, porque necesito todos esos ejemplos de formas bonitas de vivir.

El verano está a punto de empezar, el mar está cada vez más cerca, el calor arrecia y he pensado en tí y en los mares de fondo de los que hablamos, también.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *