La caída

Me cae el pelo. Estoy renovándome. Es una de las muchas maneras que tiene mi cuerpo de anunciarme que me estoy convirtiendo en otra. En la nueva mujer que surge del último postparto.

A eso le añadimos que, como los árboles, los seres humanos renuevan el pelo en otoño. Otoño tiene un nombre bien singular en inglés, sintomático: fall. Caer, caerse, como mi pelo.

Las partes del cuerpo que se separan en todas las culturas tienen una consideración especial. Nos dan asco. Como los fluidos diversos. Como las uñas cortadas, como los excrementos, como los pelos.

Lo asqueroso tiene mucha relación con lo sagrado.

Todo lo que ha tenido algo de sagrado ha pasado por manos femeninas. Nos han considerado guardianas de lo sagrado, por obligación. Esclavas de las esencias.

Fotograma de La pasión de Juana de Arco (1928)
Fotograma de La pasión de Juana de Arco (1928)

Habla Catherine Clement , por ejemplo, sobre unas bailarinas en un templo hindú a quienes no les estaba permitido lavarse nunca el pelo. También de una secta judía donde las mujeres eran obligadas a raparse el pelo.

En las culturas patriarcales el pelo de las mujeres era sinónimo de lujuría. Las prostitutas romanas no podían taparse el pelo, porque este era su distintivo. Solo las mujeres de bien se tapaban el pelo en Roma, en Grecia y, de hecho, en todo el arco Mediterráneo. En las culturas musulmanas siguen con la tradición taparse. En aquellas de tradición cristiana solo se tapan el pelo las monjas.

El pelo de la cabeza es distintivo de las mujeres.

Aquellas que se someten a un proceso de quimioterapia, por ejemplo, una de las primeras cosas que les ayudan a tratar es el impacto psicológico que tendrá para ellas su pérdida. No es así en los hombres.

Y bien, aquí estoy yo con mi pelo, teñido de esencias extrañas, que no reconzco pero comparto. Tengo la casa llena de pelos que caen. El otro día se le puso uno en la boca a una de mis hijas. Mi bebé está siempre con mis pelos enrollados en sus manitas. Sin darme cuenta miro cada pelo que cae en mis manos y espero, en el fondo, no quedarme sin ellos.

 

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